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Lo que puedes leer y dónde puedes leerlo

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04/02/2018 - Novela autopublicada

«Lo que tienes que comprender de este libro, Margot, de esta historia, es que la vida no es un cuento con introducción, nudo y desenlace. La vida es una maraña de caminos entrecruzados, casi nunca lineales. No se trata de algo sencillo que se pueda solventar con un epílogo, con una segunda parte. No te preocupes por esa historia, Margot. Solo su autor sabe si tuvo un final feliz. Preocúpate por que la tuya sea digna de escribirse».

22/11/2017 - Relato corto

«Él miró a sus conciudadanos, sus verdugos. Los miró uno por uno. Ni uno de ellos se libraba de sus enseñanzas. Uno había apuntado a su hijo a sus clasecillas, como si fuera un vulgar sofista; otro le perseguía a todos lados, intentando recoger las migajas de su sabiduría; otro era su discípulo más querido; otro le odiaba, vaya usted a saber por qué —¿y por qué no? Todo el mundo en ese maldito pueblo de ignorantes le odiaba—; ese tenía barba de chivo malhumorado… Efectivamente, miró con una sonrisa condescendiente a cada uno de ellos y se puso en pie. El tribunal entero enmudeció, esperando las que quizá fueran sus últimas palabras».

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14/05/2018 - Relato corto

«Pero Dido ya no lloraba. Se lavó las manos y el rostro sombrío con el agua salada, queriendo ser purificada.
—Te lo di todo y a ti te pareció insuficiente —susurró a la nada—. Te di alimento, te di cobijo. Bebiste de mi copa y curé a los tuyos. Procuré que no os faltara de nada. Recibiste ropas y armas, madera para tus naves, tela para las velas ajadas. —Miró fijamente al horizonte, como si fuera capaz de verlo desde allí en su barco, alejándose a toda prisa de sus costas—. Y como darte todo parecía poco, me di a mí misma, pobre Elisa desdichada. Rompí promesas, manché mi honra y te regalé mi alma».

22/05/2018 - Relato corto

«Entonces, se escuchó un susurro por encima de los lamentos,  y una sombra entre la multitud comenzó a moverse, alejándose de él. No tardó ni un segundo en reconocer la pálida silueta de la mujer que una vez lo amó, de la reina que por siempre lo maldijo. Eneas cayó al suelo, como fulminado por un rayo del dios de dioses, y la llamó entre sollozos:
—¡Dido! ¡Dido! No es posible que seas tú».

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14/06/2018 - Microrrelato

Microrrelato ganador del III Concurso de microrrelatos de tema clásico.