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  • Carla Rodríguez Para

Cristal (ya no tan resquebrajado)

¡Hola, amiwis!

Tengo pendientes un par de relatecos, pero hace poco me reencontré con algo que escribí hace un par de años y quería enseñároslo. Es bastante más... ¿intimista? ¿dramático? de lo que tengo pensado subir por aquí, pero es un texto que siempre me ha gustado mucho y me apetecía compartirlo.

¡Espero que lo disfrutéis!




Fue una pequeña estrella.

Y, aunque brillaba en el firmamento, deseosa de aportar luz a quienes estaban abajo, no se dio cuenta de que había otras. Más grandes, más brillantes, más ardientes que ella.


Fue una sonrisa tímida.

Pedía aceptación y comprensión, cariño y consuelo. Y a cambio se daba a sí misma en aquel gesto, en aquella sonrisa que era todo lo que tenía.


Fue un pájaro.

Con las alas rotas y las plumas descoloridas, que temblaba una madrugada de agosto entre las manos gélidas de la Muerte.


Fue fuego.

Grande, hermoso e inestable. La danza de sus llamas dieron vida a la oscuridad, pero la lluvia apagó su calor.


Fue cenizas.

Olvidadas en el cenicero de un bar sombrío, inertes y, aun así, vivas.


Fue acorde de la menor.

Y su voz sonaba triste y melancólica, pero al mismo tiempo era preciosa.


Fue una mazmorra.

Oscura, fría, apartada del mundo. A sus paredes de piedra no llegaba la luz del sol, pero tampoco la erosión de los crueles elementos.


Fue sangre.

Derramada en pequeñas dosis para el uso y disfrute de malvados seres que se escondían en el bosque.


Fue una gota de lluvia.

Que danzaba en una caída en picado desde el cielo. Sentía el vértigo en cada átomo, pero no le preocupaba estamparse contra el suelo.


Fue un beso robado.

Rápido, fugaz, lleno de fuego y deseo, de miedo y esperanza. De esos que duran un breve instante y perduran eternos en la memoria.


Fue una pompa de jabón.

Impulsada desde un frasco por el viento suave de un niño, que inocente creía que era irrompible y quiso acariciarla con sus pequeñas manos.


Fue cristal.

Frágil y transparente. De tantos choques que tuvo con la vida, comenzó a romperse por las esquinas y a resquebrajarse por el centro. Sabía que cualquier golpe podría ser el que terminara por quebrarla, pero aquello no le preocupaba.



Fue pequeña estrella, sonrisa tímida, pájaro, fuego, cenizas, acorde de la menor, mazmorra, sangre, gota de lluvia, beso robado, pompa de jabón, cristal.

Quiso serlo todo y al final solo fue silencio.


De ese que no se siente, pero siempre está ahí por si lo necesitas.

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